El grupo más reconocido del folklore nacional, Los Kjarkas, cumple esta semana 37 años de “apostolado por la música en honor a la tierra boliviana, amor a la Pachamama, amor y respeto a lo indígena, a los niños y a los pueblos sin voz”.
Con este concepto festeja el aniversario de la agrupación, Gonzalo Hermosa Gonzáles, su director, quien adelanta mega conciertos en distintas capitales internacionales y la renovación del conjunto a partir del aniversario 40.
“Treinta y siete años significan toda una vida, todo un sueño realizado en pro de una Bolivia mejor, con autoestima grande, con hombres y mujeres libres” afirma el líder del grupo cochabambino que más ha trascendido en el extranjero.
Planes
El 37 aniversario de Los Kjarkas, señaló Hermosa, marcará el inicio de la realización de megaconciertos de la agrupación, que se propone tener una difusión al estilo de los más grandes artistas latinoamericanos, y acoger a gran cantidad de gente en distintas ciudades.
El primero de estos acontecimientos se prepara para octubre, en Quito, Ecuador, para después pasar a Lima (Perú), Buenos Aires (Argentina), Santiago (Chile), Bogotá (Colombia), Tokio (Japón) y Washington (Estados Unidos).
En los conciertos participará el grupo autóctono Kuntur y el infanto - juvenil Ch'ila Jatun (integrado por hijos y sobrinos de los actuales Kjarkas).
Es precisamente sobre este último proyecto que Los Kjarkas centran sus aspiraciones de renovación, tras sus 40 años de labor artística.
Hermosa puntualiza que Ch'ila Jatun es un proyecto ideado para “mediante la música, rescatar las mentes de los niños y jóvenes de un futuro desastre”, y que la iniciativa ya cuenta incluso con un club de fans oficial en Ecuador.
Tras los 40 años de Los Kjarkas, tiempo que todavía el director ve lejano y pide al creador poder vivirlo, Hermosa planea retirarse de los escenarios, pero no así de la música, pues pretende apoyar más de cerca el proyecto Ch'ila Jatun, ya sea desde la composición o cualquier otro sitial artístico.
Los Kjarkas fue fundado en Capinota (Cochabamba), en 1965, por los hermanos Hermosa: Wilson, Castel y Gonzalo, más Édgar Villarroel. El nombre del conjunto tiene su origen en las palabras qarka trompo (en quechua trompo saltarín) para posteriormente adoptar de manera definitiva el vocablo quechua “Kjarka”, que significa "fortificación, fuerza".
A lo largo de su trayectoria, la agrupación ha representado al folklore nacional e infinidad de escenarios alrededor del planeta, cosechando múltiples galardones y reconocimientos.
Los Kjarkas y lo indígena
Al analizar el tiempo transcurrido, Hermosa asume una postura crítica en relación a la sociedad boliviana, a la que considera “racista”. Define así la postura del grupo sobre la identidad del país: “En muchos casos ha primado el orgullo por el papá español, pero Los Kjarkas sentimos más amor por la madre indígena. En Los Kjarkas habla más nuestra parte indígena, recordando además todas las atrocidades que se han cometido en la historia”.
Hermosa manifiesta que en este su aniversario Los Kjarkas reivindican igualmente su propósito de unir a la “Patria Grande, la América del Sur, pues a los 37 años hemos dejado de ser hombres que le cantan sólo a su tierra”.
Es así que la agrupación, informa su director, ha dado cerca de 170 conciertos anuales y viajado miles de kilómetros por decenas de países, llevando el alto “el orgullo de nuestro lado indígena, de nuestros Andes y culturas prehispánicas”.
Etapas
Los Kjarkas han atravesado por diversas etapas desde que varios de los hermanos Hermosa salieran de su Capinota natal y dieran a conocer su talento.
Protestaron contra la injusticia de “los gobiernos dictatoriales y de usurpación” de los años 70 y 80, le cantaron al amor, pero fundamentalmente sembraron su arte en tiempos de democracia.
“En democracia habíamos pensado que era el tiempo de la siembra y construcción, construcción de un país sobre las ruinas que dejaron los gobiernos dictatoriales, que enajenaron además nuestras riquezas. Nosotros habíamos dedicado nuestro canto a lo social, pero muchos habían ofrendado sus vidas, las vidas de sus padres, hermanos e hijos. Entonces, era tiempo de construir” recuerda Hermosa.
Con el peso específico que le da el ser el líder de un grupo que acompañó la historia nacional reciente, apunta que actualmente se viven tiempos “de revolución y cambio”, aunque no exentos de enfrentamiento social.
“Hay que ver que quienes fueron desplazados del gozo político y económico de Bolivia han reaccionado fuerte y con mucha violencia. Y los marginados hoy también piden sus derechos, ya no quieren ser los desplazados. Entonces, hay una lucha de clases sin cuartel” asevera.
Y no teme expresar su simpatía por el proceso conducido por el presidente Evo Morales, en quien “tienen una oportunidad ante muchos de los que hoy reclaman sus derechos”.
“Él es el único que los puede entender. Los otros están acostumbrados a que los campesinos, la clase indígena de nuestra tierra, sean siempre vistos como esclavos, menos que humanos o ciudadanos de quinta categoría, que sólo deben hacer los trabajos más duros y los que nadie quiere hacer. Se piensa que sólo deben cultivar la tierra y vender, o sus mujeres ser sirvientas” sostiene, a tiempo de ser muy crítico con los medios de comunicación, “un arma convencional y mortífera de los poderosos”.
Mensaje y responsabilidad
Ante el panorama antes descrito, Hermosa, propone un “canto a la reconciliación” que condene el enfrentamiento y la violencia, a la vez de promover la paz y hermandad.
“Los Kjarkas tenemos un bando elegido, que es con el que nos iniciamos. Tenemos que defender ese bando, nuestras creencias, sueños y convicciones. Pero hacer sólo eso no sería proponer la reconciliación” subraya.
Para el artista, la reconciliación pasa por el respeto a las diferencias y las disidencias, buscando un equilibro que esté lejos de lo que hacen los medios “parcializados y que ya no hacen difusión, sino promoción de las mentiras”.
“En este aniversario de Los Kjarkas quiero expresar que esta tierra merece mejor destino. Como dijimos en la letra de nuestra canción 'Bolivia': 'Quiero tenga tus días destino mejor'. Lo más hermoso es vivir y labrar el porvenir en la falda de los cerros, donde los niños serán felices y libres, podrán reír, escuchar sus cantos” expresa.
Pide además un sistema educativo desburocratizado y en contra del racismo, que se enfoque en los hombres y mujeres del país, para formar una sociedad libre.